Para acompañarme en mi camino, en la vida, para compartir con quienes me acompañan y para quienes aunque no quieran acompañarme, ni siquiera un trecho, se cruzan en mi camino... para todos, para el mundo
28 septiembre, 2010
Yo no iré a la Huelga
Aqui estoy, asistiendo al VI Congreso de Turismo de Tenerife via internet, retransmitiéndolo en Twitter y de paso escribiendo en mis blogs y despachando el correo. Estoy en casa pero me siento trabajando y, como empresaria individual, es que no me queda más remedio por más que no vaya a recibir una retribución directa por estas tareas. Mañana he conseguido dos citas que llevaba buscando varios meses ¿puedo permitirme el lujo de decir que no porque estoy en huelga? Obviamente no.
Respeto profundamente a los sindicatos y a los trabajadores que entienden que la huelga es necesaria y/o útil. Los respeto igual que a muchos otros cuyas ideas creo equivocadas pero considero respetables. Pero por mi parte pienso que no era el momento ni va a servir para nada. En todo caso va a servir para generar una sensación de tarea pendiente, un desgaste en las empresas fruto de una tensión que los trabajadores no han demandado, un desgaste de los trabajadores que hubieran preferido no verse sometidos a la tesitura de decidir huelga si o huelga no cuando sus empleos penden de un hilo y sus energías deben enfocarse a cubrir el exceso de trabajo provocado por los ajustes de plantilla, un desgaste en los parados que se enfrentan a la ironía de no poder hacer huelga a pesar de ser las víctimas mayoritarias de la crisis. ¿A que juegan los sindicatos? ¿A quien representan?
Esta es una huelga descafeinada, como las tarifas eléctricas, una huelga de "último recurso" pero cosmético, que dará alas al PP en su tarea de socavamiento del gobierno y que permitirá a las empresas descontar el día a los trabajadores que no acudan a trabajar. Una huelga contra el gobierno que ha pospuesto la reforma laboral hasta el último momento, hasta que la incapacidad de sindicatos y empresarios para el acuerdo le ha obligado a ceder ante un situación internacional insostenible. La huelga hará daño al gobierno, no cabe duda, los sindicatos maquillarán su parálisis ante la crisis y su falta de liderazgo y permitirán al PP hacer leña del árbol caído. Cierto que el gobierno ha hecho muchas cosas mal, la primera negar la mayor hace cuatro años y cerrar los ojos a la crisis y después tomar medidas en favor de la paz social en vez de aquellas que permitirían un cambio de rumbo a la economía. Pero ya es tarde y la huelga no va a arreglar nada y la previsible crisis de gobierno que se haga en las próximas semanas, digan lo que digan, estaba ya más que decidida. Para este viaje no hacen falta tantas alforjas.
No, decididamente mañana no iré a la huelga.
01 diciembre, 2009
Prohibo, luego existo
Este parece ser el lema de algunos políticos municipales. Se diría que hay un afán desmedido por hacerse notar y demostrarle al mundo, o al menos a los sufridos conciudadanos, que ser alcalde o concejal es de "mas tono" cuanto más se inmiscuye en la vida cotidiana. Recuerdo con nostalgia aquellos bandos del "viejo profesor" Enrique Tierno en los que, con singular maestría retórica y pulcro respeto libertario, se dirigía a los madrileños desde la cortesía y la presunción de civismo, conminándoles a acatar sus bandos con elegancia:18 noviembre, 2009
Chavez: ¡ahora si es personal!

16 noviembre, 2009
Aliados... ¿o cómplices?
Como dirían los más viejos del lugar (y mi amigo Guanche también): "se veía de venir". Si, lamentablemente a nadie creo que haya sorprendido que en su gira por los países de Asia-Pacífico, además de unas pocas buenas palabras y alguna que otra foto más o menos pintoresca, Obama haya "pactado" con China (hasta hace poco el enemigo acérrimo) que en Copenhague no haya pacto. Triste, muy triste.12 octubre, 2009
Obama pacificaturus

Pacificaturus: El que pacificará
- Se han cargado de un plumazo la tradición de que el Nobel de la Paz premiaba una vida, o al menos un largo tiempo, dedicado a la consecución de fines pacíficos, bien sea distensión, armisticios, negociaciones imposibles... Bastante más que buenas intenciones.
- Han premiado al lider del país más belicoso del mundo occidental con diferencia, el único que en los últimos 40 años ha invadido varios paises (Panamá, Granada, Afganistan, Irak) "solo o en compañía de otros" y con excusas más o menos presentables.
- Han premiado a alguien que, en realidad, sabe que no se lo merece y, más importante, sabe que sus compatriotas piensan lo mismo. ¿Es un desagradecido? No. Es ciudadano de un país que entiende por encima de todo el premio al mérito, al mérito conseguido con hechos y con esfuerzo.
07 octubre, 2009
La mujer del César ...

Yo me indigno sinceramente cuando oigo decir que los políticos solo buscan lucrarse ilícitamente cuando se meten en política, en esas conversaciones yo hablo de los miles de concejales y alcaldes de pequeños pueblos que trabajan por su comunidad muchas veces por un sueldo ridículo y muchas otras por nada, compatibilizándolo con esfuerzo con sus empleos o sus negocios. Y pienso en los militantes bienintencionados de muchos partidos que se esfuerzan en campañas, mítines, actos y otras tareas más o menos ingratas de forma voluntaria y altruista. ¿Se merecen ellos esto?
Recuerden, "la mujer del César además de ser honrada debe parecerlo" y me temo que en el PP hay algunas "mujeres de césar" que no lo parecen nada de nada... por más que se hagan los trajes a medida.
11 abril, 2009
No al aborto... no en mi nombre (2)
Hoy paso a la lucha activa. Voy a enviar el mensaje entrecomillado a medios de comunicación, políticos y lo voy a posicionar en tantos blogs como me sea posible. Quiero pensar que la opinión de los votantes socialistas debería tener un peso específico para este gobierno, si no nos escuchan a nosotros ¿qué les queda?. Si votas socialista pero estás en contra de la ampliación de la despenalización del aborto, copia el fragmento o escribe tu propio texto y hazlo llegar a los blogs y direcciones que irán apareciendo en esta página en los próximos días. Si lo firmas seguro que tiene más peso. Para que no hagan en nuestro nombre aquello con lo que no estamos de acuerdo."SOY VOTANTE SOCIALISTA DESDE 1982. SIN EMBARGO ESTOY EN CONTRA DEL ABORTO. Si estoy en contra de la pena de muerte, en contra de que la sociedad mate a sangre fria a un ser humano por culpable que sea, ¿como voy a estar a favor de que se mate a sangre fria a un ser humano que, además, es inocente? Mientras la ciencia no se defina de manera inequívoca y contundente y me convenza de que un feto de 22, 14 ó 6 semanas no es un ser humano, no puedo estar a favor de despenalizar el aborto. Si un óvulo fecundado e implantado, lo que ya se considera un embarazo, en condiciones razonablemente normales de protección evoluciona hasta convertirse en un bebé ¿con qué criterio decidimos en que momento pasa de no ser humano a serlo? Y si esa frontera la ponemos en un punto, el que sea, ¿que derecho creemos tener para interrumpir el proceso que lleva de un lado a otro de esa frontera?. ¿No debería una sociedad evolucionada esforzarse en proteger a sus hijos desde el mismo momento de la concepción? Al fin y al cabo ¿no lo hacemos así? ¿No protegemos especialmente a la madre y al feto en todas las circunstancias en que necesitan esa protección? ¿No protegemos al neonato prematuro con todos los medios tecnológicos disponibles? ¿No protegemos incluso a los hijos nacidos, de sus propios padres cuando creemos que éstos no ejercen sus deberes adecuadamente? ¿Y qué deber mayor puede tener una madre que la de dar a luz a su hijo en las mejores condiciones a su alcance?
No, la despenalización del aborto no es un logro para nosotras. Al final, los problemas (muchos o pocos) siguen siendo nuestros porque el embarazo problemático o no deseado sigue siendo nuestra carga. Y encima cargamos con el coste moral de matar a un inocente. No, las mujeres solo seremos verdaderas dueñas de nuestra sexualidad y de nuestro cuerpo cuando podamos decidir embarazo si o no en el 100% de nuestros encuentros sexuales. El problema es que actualmente para muchas mujeres el porcentaje es muy inferior. Y no por culpa de los métodos anticonceptivos sino por culpa de la ignorancia, la falta de información y formación y por un estado de opinión generalizado que hace el aborto moralmente equivalente al preservativo. Que buena parte de la culpa de esta equivalencia mental la tenga la Iglesia Católica no le quita responsabilidad a los políticos y legisladores para los que es más fácil despenalizar un lucrativo negocio que invertir en educación moral y afectiva además de en promoción sexual. No, la sociedad se engaña si asocia aborto a progresismo y peor, engaña a las mujeres de las generaciones futuras. Las mujeres reivindicamos nuestro derecho a no quedarnos embarazadas si no queremos, a que el legislador nos asegure ese derecho, que nuestros compañeros aprendan a no coaccionarnos, que no nos violen, que si nos violan no se nos culpabilice por ello y dispongamos de apoyo físico, psicológico y tecnológico para que el embarazo no se llegue a producir. Las mujeres debemos reivindicar que somos responsables, que nos tomamos en serio nuestra responsabilidad y exigimos que la sociedad se corresponsabilice con nosotras, no para deshacerse del problema sino para evitar que se produzca. Y que en aquellos casos en los que inevitablemente haya que tomar la dolorosa decisión de interrumpir un embarazo, la medicina primero y la justicia después, nos den las garantías suficientes de que la decisión era inevitable y, por lo tanto, no punible. Las leyes y los jueces estan para garantizar que cuando se contraponen dos derechos fundamentales (dos vidas por ejemplo) la decisión final es proporcionada. Hoy por hoy, sean cuales sean las graves consecuencias que pueda sufrir una mujer embarazada, pocas veces estará en proporción con disponer de la vida de un inocente. En todo caso, para eso están los jueces.
He dicho al principio que siempre voto al Partido Socialista. En 1996 voté de nuevo porque el Partido Popular no llevó en su programa derogar la Ley de despenalización del aborto. Hoy entiendo que mis convicciones morales se ponen a prueba. Un gobierno que en la misma legislatura se plantea regular que una menor NO pueda decidir sin la autorización de sus padres someterse a ciertas operaciones de cirugía plástica pero SI pueda abortar sin dicho consentimiento, adolece de valores morales cuando menos confusos. Como madre y por tanto educadora me sublevo. Si en las próximas elecciones el Partido Popular propone derogar, al menos, la ampliación que pueda aprobarse ahora, no me quedará más remedio que replantearme el voto. En todo caso tal despropósito no se aporbará en mi nombre.
Ana Gallardo"
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08 abril, 2009
No al aborto... no en mi nombre (1)

Hoy me toca ponerme seria. Llevo muchas semanas madurando este post y por fin encuentro la serenidad necesaria para escribirlo: No estoy de acuerdo con la despenalización del aborto, y mucho menos con la ampliación que, muy probablemente, se aprobará en breve. Y vaya por delante que no es por motivos religiosos. Me posicionaré ideológicamente para que no haya malos entendidos. Soy una mujer casada desde hace 22 años, trabajo por cuenta ajena desde hace 23 años (desde que acabé la carrera) y voto socialista desde hace 27 años, o sea, desde siempre. Tengo dos hijos que nacieron cuando decidí tenerlos (decidimos, mi marido y yo) y durante el tiempo que decidimos no tener hijos (20 de los 22 años de matrimonio) usamos métodos anticonceptivos, primero temporal y desde hace unos años permanente. En resumen, soy una mujer moderna, de mi tiempo, que tengo claro que soy dueña de mi cuerpo y decido sobre mi sexualidad. Y opino sobre el mundo que me rodea: No me gustan las guerras, creo firmemente en la democracia aunque no sea perfecta, los toros y la caza me parecen entretenimientos impropios de una sociedad avanzada (igual que las peleas de gallos o de perros o "diversiones" similares), el boxeo y similares me parecen deportes absolutamente prescindibles (aunque creo que hay "luchas" perfectamente acordes con valores elevados), creo en el reparto solidario de la riqueza, en la protección del medio ambiente, la defensa de los derechos humanos, de la igualdad entre todas las personas, estoy a favor de la libertad religiosa y el estado laico y estoy absolutamente en contra de la pena de muerte. Y en este contexto ideológico estoy en contra de la despenalización del aborto.
Mis razones: coherencia y coherencia.
Si estoy en contra de la pena de muerte, en contra de que la sociedad mate a sangre fria a un ser humano por culpable que sea, ¿como voy a estar a favor de que se mate a sangre fria a un ser humano que, además, es inocente? Mientras la ciencia no se defina de manera inequívoca y contundente y me convenza de que un feto de 22, 14 ó 6 semanas no es un ser humano, no puedo estar a favor de despenalizar el aborto. Si un óvulo fecundado e implantado, lo que ya se considera un embarazo, en condiciones razonablemente normales de protección evoluciona hasta convertirse en un bebé ¿con qué criterio decidimos en que momento pasa de no ser humano a serlo? Y si esa frontera la ponemos en un punto, el que sea, ¿que derecho creemos tener para interrumpir el proceso que lleva de un lado a otro de esa frontera?. ¿No debería una sociedad evolucionada esforzarse en proteger a sus hijos desde el mismo momento de la concepción? Al fin y al cabo ¿no lo hacemos así? ¿No protegemos especialmente a la madre y al feto en todas las circunstancias en que necesitan esa protección? ¿No protegemos al neonato prematuro con todos los medios tecnológicos disponibles? ¿No protegemos incluso a los hijos nacidos, de sus propios padres cuando creemos que éstos no ejercen sus deberes adecuadamente? ¿Y qué deber mayor puede tener una madre que la de dar a luz a su hijo en las mejores condiciones a su alcance?
No, las mujeres nos engañamos si creemos que la despenalización del aborto es un logro para nosotras. Al final, los problemas (muchos o pocos) siguen siendo nuestros porque el embarazo problemático o no deseado sigue siendo nuestra carga. Y encima cargamos con el coste moral de matar a un inocente. No, las mujeres solo seremos verdaderas dueñas de nuestra sexualidad y de nuestro cuerpo cuando podamos decidir embarazo si o no en el 100% de nuestros encuentros sexuales. Ya se que suena a utopía, los métodos anticonceptivos pueden asegurar como mucho un 98% de efectividad, el problema es que actualmente para muchas mujeres el porcentaje es muy inferior. Y no por culpa de los métodos anticonceptivos sino por culpa de la ignorancia, la falta de información y formación y por un estado de opinión generalizado que hace el aborto moralmente equivalente al preservativo. Que buena parte de la culpa de esta equivalencia mental la tenga la Iglesia Católica no le quita responsabilidad a los políticos y legisladores para los que es más fácil despenalizar un lucrativo negocio que invertir en educación moral y afectiva además de en promoción sexual. No, la sociedad se engaña si asocia aborto a progresismo y peor, engaña a las mujeres de las generaciones futuras. Las mujeres debemos reivindicar nuestro derecho a no quedarnos embarazadas si no queremos, a que el legislador nos asegure ese derecho, que nuestros compañeros aprendan a no coaccionarnos, que no nos violen, que si nos violan no se nos culpabilice por ello y dispongamos de apoyo físico, psicológico y tecnológico para que el embarazo no se llegue a producir. Las mujeres debemos reivindicar que somos responsables, que nos tomamos en serio nuestra responsabilidad y exigimos que la sociedad se corresponsabilice con nosotras, no para deshacerse del problema sino para evitar que se produzca. Y que en aquellos casos en los que inevitablemente haya que tomar la dolorosa decisión de interrumpir un embarazo, la medicina primero y la justicia después, nos den las garantías suficientes de que la decisión era inevitable y, por lo tanto, no punible. Las leyes y los jueces estan para garantizar que cuando se contraponen dos derechos fundamentales (dos vidas por ejemplo) la decisión final es proporcionada. Hoy por hoy, sean cuales sean las graves consecuencias que pueda sufrir una mujer embarazada, pocas veces estará en proporción con disponer de la vida de un inocente. En todo caso, para eso están los jueces.
He dicho al principio que siempre voto al Partido Socialista. Mi convicción democrática me dice que si la mayoría está de acuerdo con una ley así igual soy yo la que estoy equivocada. En 1996 voté de nuevo porque el Partido Popular no llevó en su programa derogar la Ley de despenalización del aborto. Hoy entiendo que mis convicciones morales se ponen a prueba. Un gobierno que en la misma legislatura se plantea regular que una menor NO pueda decidir sin la autorización de sus padres someterse a ciertas operaciones de cirugía plástica pero SI pueda abortar sin dicho consentimiento, adolece de valores morales cuando menos confusos. Como madre y por tanto educadora me sublevo. Si en las próximas elecciones el Partido Popular propone derogar, al menos, la ampliación que pueda aprobarse ahora, no me quedará más remedio que replantearme el voto. En todo caso tal despropósito no se aporbará en mi nombre.
07 septiembre, 2008
¿Conmemorar el terror?
Me mueve a escribir la noticia aireada en todos los medios de comunicación de que McCaine y Obama van a participar juntos en la conmemoración del 11-S, no por el hecho en si de que se junten (no podría ser de otra manera) sino por algo que me ronda la cabeza y, quizá aún más, el corazón desde hace días: ¿Tiene sentido conmemorar el 11-S, o el 11-M o cualquier otra matanza terrorista?Tengo la sensación de que pensando en las víctimas hemos juntado en la memoria colectiva la bomba de Hiroshima, la guerra de Vietnam y el 11-S, entre otros muchos hechos igualmente luctuosos y dramáticos. Desde el punto de vista de los muertos, de las pérdidas humanas y de la sinrazón de la violencia son efectivamente comparables... pero no son lo mismo. Que lloremos y nos horroricemos al pensar en cualquiera de ellos es humano... pero no son lo mismo. Y las conmemoraciones, el culto a la memoria solo tienen sentido si tienen sentido, es decir, si hay una finalidad más allá del mero recuerdo.
Entiendo que cuando ponemos una corona por los caídos en una guerra, cuando hacemos un acto en recuerdo de las bombas de Hiroshima o Nagasaki, cuando recordamos cualquier armisticio, lo que estamos haciendo es recordarnos a nosotros mismos que hubo unos hombres y mujeres en algún momento de la historia que fueron incapaces de solucionar sus conflictos de manera pacífica, hombres y mujeres que creían estar haciendo lo correcto por sus países o sus semejantes... que nos damos cuenta de que estaban profundamente equivocados y que hacemos el firme propósito de no volver a caer en el error. Como seres humanos las guerras, lamentablemente, forman parte de una responsabilidad compartida, de nuestra incompetencia para entendernos los unos con los otros, es bueno pararnos de vez en cuando a reflexionar sobre ello.
Sin embargo el terrorismo nos es ajeno, aunque surge entre nosotros y se autojustifica, sabemos que está fuera de la sociedad, que es delito, que no tiene justificación posible y que no tiene nada que ver con ninguno de nosotros, con ninguno de los que aborrecemos la violencia y el daño ajeno. Nada positivo hay en recordar un acto terrorista, no sirve para evitar el próximo porque los terroristas no están ahi, no reflexionan, más bien al contrario, ven culminada su perversa obra cada vez que nos reunimos a llorar. Cada 11 de Septiembre desde 2001 Bin Laden y los suyos asisten a un homenaje, a un acto en el que el mundo los recuerda con horror para alimentar su soberbia y su locura: su objetivo está cumplido.
Creo que las victimas del terrorismo merecen nuestro respeto y consideración, creo que debemos arbitrar medidas para paliar en la medida de lo posible su dolor y su pérdida y ayudarles a rehacerse, pero también a olvidar... todos somos víctimas en una u otra medida, todos necesitamos olvidar. Y los terroristas lo único que se merecen, en tanto los atrapamos y los metemos en la cárcel, es nuestra indiferencia y, al final, el olvido.
13 abril, 2008
¡A sus órdenes señora ministra!
Cuando en 1982 Felipe González encarga a Narcís Serra la modernización de las Fuerzas Armadas se produce un hito histórico en este país: un civil se hace cargo del Ministerio de Defensa. En un momento en que aún estaba fresca en la memoria colectiva la intentona golpista de año y medio antes Narcís Serra se enfrenta a todo un reto, con un ejército anticuado y convulso, debatiéndose entre la cúpula reaccionaria heredera del franquismo y los jóvenes mandos deseosos del CAMBIO prometido por este nuevo gobierno.En 1988 el ejército ha vivido ya cambios fundamentales, muchos de ellos basados en notorios y sonados pases "a la reserva", por eso la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, aún de forma limitada, es la consecuencia natural del progreso y la modernidad. En 1999 desaparecen todas las trabas a la plena incorporación de la mujer a cualquiera de los puestos militares, incluso a la legión o las fuerzas especiales.
Hoy, en Abril de 2008, 20 años después de que se abrieran las puertas del ejército a las mujeres el recién elegido Presidente de Gobierno ha nombrado a la primera Ministra de Defensa que además, está embarazada de 7 meses. Hoy se da un paso más en la modernidad y es de nuevo un presidente socialista el que mueve esta ficha. Jose Luis Rodríguez Zapatero no tiene el carisma ni el recorrido que tenía (tiene) Felipe González, pero desde luego está demostrando que con el "talante" también se va a hacer un hueco en la historia.
Y mientras, me regocijo pensando en una señora embarazada de 7 meses pasando revista a las tropas... a música celestial nos sonará a las mujeres el "¡A sus órdenes señora ministra!"
07 marzo, 2008
Democracia contra intolerancia
Una vez más el terrorismo se significa de la única manera que sabe, causando dolor. Pero nada más. Los españoles sabemos que nuestra democracia es sólida, que las personas de bien estamos muy por encima de los intentos de desestabilizar, que las buenas gentes tenemos claro que, sean cuales sean nuestras ideas, podemos convivir con la discrepancia en paz y respeto. Los asesinos son asesinos, cobardes y viles sin paliativos. Nada los justifica, nada los redime. Isaias Carrasco, como tantos otros abatidos por la intolerancia y la maldad, nos recordará siempre que la injusticia es solo aquella que procede de los injustos, de los crueles, de los malvados.24 junio, 2007
La educación en valores, una asignatura imprescindible
El País, 22 de noviembre de 2004
Gregorio Peces-Barba Martínez
Cada vez que se produce un acontecimiento criticable o rechazable, sobre todo si se reitera en el tiempo y se producen daños graves a la convivencia e incluso daños personales, incluidas muertes, surgen voces que reclaman en la educación, en todos los niveles, la presencia de acciones y de enseñanzas que propicien el conocimiento de valores y de principios que puedan servir de antídoto a esas situaciones. Cada semana, después de la estadística de accidentes en carretera, encontramos opiniones que reclaman para acabar con esa plaga una adecuada educación para la circulación. Lo mismo ocurre cuando un acontecimiento luctuoso se produce en una escuela o en un instituto, consecuencia del acoso o de la violencia que unos sufren y que otros infligen, cuando la llamada violencia de género se cobra una nueva víctima, o cuando un grupo de emigrantes es apaleado por unos salvajes ignorantes, que creen que la violencia soluciona problemas. Con estos hechos o con otros parecidos se propugna una respuesta, por supuesto policial y judicial, pero sobre todo educativa. En este campo se reclama una asignatura que forme en la importancia de la seguridad vial, que esté atenta sobre la violencia en general y sobre la violencia de género en particular, y que señale los antídotos, como el respeto, la igualdad y la tolerancia. En el proyecto de ley sobre la violencia de género, texto ambicioso y generoso, aparece esa asignatura de la educación cívica, aunque muy especialmente dedicada a combatir ese tipo de violencia. Todas estas reclamaciones son el signo de un problema serio, pero no suponen un diagnóstico adecuado, puesto que se limitan a aspectos concretos sin abordarlo en su plenitud, con todos sus perfiles y con todos sus matices. Los brotes de especial virulencia que producen esos fenómenos preocupantes de falta de civismo, de violencia y de muerte, son sólo la punta de un iceberg que abarca a todas las dimensiones que afectan a lo que llamarían una pedagogía de la libertad. El derecho es un medio de socialización o de seudoculturización fuerte, basado en el consenso y en la coercibilidad, a través de las sanciones y penas que puede imponer, pero su utilización exclusiva, sin otras medidas más en profundidad, es incapaz cuando falla el consenso y sólo queda el uso de la fuerza. El consenso sólo puede ser fruto del convencimiento, de la adhesión razonable a los valores principales del sistema, desde la idea de dignidad humana hasta las de libertad, igualdad y solidaridad y sus concreciones, como la tolerancia, el rechazo de la violencia y la defensa de la solución pacífica de los conflictos. En la formación recta de las conciencias, que es condición de la comprensión sobre el valor de la obediencia al derecho en las sociedades bien ordenadas, la educación es un instrumento indispensable. Sólo la convicción razonable y libremente entendida y aceptada que procede de una formación pensada, estable y sistemática. Necesitamos una asignatura sobre la educación en valores que no puede ser improvisada, ni coyuntural, ni oportunista, sino sistemática, completa y adecuada a la edad de los alumnos y que exige una estabilidad y una permanencia para que pueda producir frutos.Con su implantación se deben despejar algunos prejuicios. Los más mayores tendremos que descartar cualquier comparación con el adoctrinamiento que suponía la llamada formación del espíritu nacional, un patético intento de intoxicación con los «ideales» del franquismo, del falangismo y del nacional-sindicalismo. También se debe rechazar cualquier paralelismo o cualquier comparación con la enseñanza de la religión. No es una asignatura para los que no hagan religión, sino general y para todos los estudiantes, como una pedagogía de la convivencia y de la libertad. El peligro del agustinismo político es que se mantenga la idea de que los creyentes no necesitan del derecho, que debería ser sólo para los pecadores, y la tentación de hacerlo como alternativa a la religión.
Superadas esas dificultades, el Estado debe tomarse en serio la asignatura y debe darle un status de materia principal, evaluable y explicada por profesores solventes y competentes, como un cuerpo estable y en plena dedicación reclutado entre licenciados universitarios, especialmente juristas, pero también politólogos, historiadores, filósofos o sociólogos, que dominen unos programas exigentes, externos y profundos, a partir de los cuales se programen las enseñanzas de ética pública y de derecho, necesarias para una sociedad democrática. Sin descartar que pueda existir en la enseñanza secundaria una enseñanza inicial adecuada a la edad y que sirva como introducción a la que de manera principal se debe impartir en el segundo curso de bachillerato.
Sólo si existe voluntad de implantar esos «rudimentos de ética y derecho», como se llamaba la asignatura a principios del siglo XX, esta operación producirá resultados y servirá para orientar adecuadamente a los alumnos sobre las reglas de la convivencia y sobre el funcionamiento de una sociedad democrática y de su derecho. Si el Gobierno se decide a realizar esa reforma, se habrá producido un cambio revolucionario en la enseñanza preuniversitaria y se producirán, sin duda, resultados positivos para la convivencia, con un modelo de ciudadanía que respetaría al otro como tal otro e igual en dignidad y en derechos. Ahora sólo reciben esa formación en la Universidad los estudiantes de Derecho, de Ciencias Políticas y en algún caso de Humanidades; con la reforma sería una enseñanza generalizada y universal, e impartida por profesores especialmente preparados. Sería hacer el trabajo a medias si se implantase la asignatura y se atribuyese su docencia a profesores ya existentes, como los de Filosofía e Historia. Éstos deberían tener acceso al nuevo profesorado, como los juristas y los politólogos, pero a todos se les debe exigir una formación especializada y propia para impartir la asignatura, que se podría llamar «Ética pública y Derecho». No se trata de hacer desde estas líneas el programa de dichas enseñanzas: para eso existen en la Universidad española centros especializados y deseosos de colaborar en la mejor preparación de esa asignatura.Se puede, sin embargo, adelantar que una primera parte debe cubrir los principales aspectos de la ética pública desde su raíz moral última, que es la ideal dignidad humana. Su desarrollo son los valores superiores de libertad, de igualdad, de solidaridad o de seguridad. El paso de la ética pública al derecho, con la mediación del poder político, llevará al estudio de las relaciones entre ética, poder y derecho en el mundo moderno. Los principios jurídicos, los derechos fundamentales y los procedimientos, las reglas de juego que marcan los comportamientos posibles, completan el programa, que puede cerrarse con un análisis de los conceptos jurídicos fundamentales.
Esta propuesta de programa u otra que permita la visibilidad del complejo instrumento que es el derecho en las sociedades democráticas, tan asociado con la ética y con el poder, pueden ser el punto de partida de un cambio revolucionario en la enseñanza en España.
De esas enseñanzas los estudiantes de bachillerato comprenderán lo importante que es el respeto, además de a los demás, al medio ambiente, a la fauna y a la flora. Comprenderán que todas las ideas son libres y que nadie debe interferirlas ni violentarlas. La Constitución permite que incluso las ideas que vayan contra los ideales más profundos de nuestra convivencia puedan ser defendidas si no producen un claro y presente peligro de propugnar la violencia para su consecución. Sabrán los estudiantes que deben desterrar cualquier tentación de violencia, que se debe obedecer a las leyes y respetar a las autoridades legítimamente derivadas del sufragio universal, sin perjuicio del derecho de todos a criticar o protestar y a recurrir ante los tribunales los actos políticos y administrativos que lo merezcan. Deben saber, sobre todo, que la libertad, como decía Montesquieu, consiste en hacer lo que las leyes permiten, porque si se pudiera hacer lo que prohíben todos tendrían ese poder y ya no habría libertad. Defender el derecho en la sociedad democrática como el mejor cauce, junto con la educación, para una convivencia ordenada, no debe suponer crear ciudadanos sumisos. Se debe impulsar la libertad crítica, la independencia y la autonomía de todos para rechazar a gobernantes corruptos, autoritarios o falaces, y para desterrar la manipulación y la mentira de la vida pública. Es una asignatura, en fin, capaz de formar a ciudadanos libres e iguales en derechos. Sólo con ser capaz de poner en marcha esta iniciativa el Gobierno habría justificado la legislatura. Tanto mejor si, además, hace más cosas y cubre otros objetivos.11 marzo, 2007
Demasiado caro...
¿Se dan cuenta en el PP de las consecuencias que puede tener destapar la caja de los truenos? ¿Piensan que enfrentar a víctimas con víctimas es gratis? ¿Creen que enfrentar a unos españoles contra otros no tendrá un coste político que pueden no poder pagar? Tal vez no podamos pagarlo ni entre todos...
04 diciembre, 2006
¿Pueden tantos venezolanos estar equivocados?

