25 agosto, 2007

Diario de Thor

Sigo andando, el camino serpentea por el borde de la montaña y los árboles crean un encaje de luces y sombras que me marea un poco, pero me gusta, es ancho y puedo juguetear con los arbustos bajos que hay a uno y otro lado. Me gustan estos olores, a limpio, a miles de cosas desconocidas. Me gustan tambien los olores conocidos, de casa, de las personas cercanas, de mis cosas, me hacen sentirme seguro y confortable. Pero estos olores infinitos me excitan, me estimulan a buscar, a reconocer... me despiertan el instinto de fiera salvaje de mis antepasados, por eso correteo de un lado al otro del camino, hundo el hocico en la tierra, en las plantas, entre las piedras, me embriago de todos estos olores nuevos... También me gusta la sensación de la tierra en mis patas, las piedras duras y la arena blanda, escarbar bajo las plantas, trepar por las laderas arenosas y hundirme hasta las corvas... ¡Ojala pudiera venir más a menudo! Entretanto, disfruto y sigo por este camino de sensaciones...

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