08 abril, 2009

No al aborto... no en mi nombre (1)


Hoy me toca ponerme seria. Llevo muchas semanas madurando este post y por fin encuentro la serenidad necesaria para escribirlo: No estoy de acuerdo con la despenalización del aborto, y mucho menos con la ampliación que, muy probablemente, se aprobará en breve. Y vaya por delante que no es por motivos religiosos. Me posicionaré ideológicamente para que no haya malos entendidos. Soy una mujer casada desde hace 22 años, trabajo por cuenta ajena desde hace 23 años (desde que acabé la carrera) y voto socialista desde hace 27 años, o sea, desde siempre. Tengo dos hijos que nacieron cuando decidí tenerlos (decidimos, mi marido y yo) y durante el tiempo que decidimos no tener hijos (20 de los 22 años de matrimonio) usamos métodos anticonceptivos, primero temporal y desde hace unos años permanente. En resumen, soy una mujer moderna, de mi tiempo, que tengo claro que soy dueña de mi cuerpo y decido sobre mi sexualidad. Y opino sobre el mundo que me rodea: No me gustan las guerras, creo firmemente en la democracia aunque no sea perfecta, los toros y la caza me parecen entretenimientos impropios de una sociedad avanzada (igual que las peleas de gallos o de perros o "diversiones" similares), el boxeo y similares me parecen deportes absolutamente prescindibles (aunque creo que hay "luchas" perfectamente acordes con valores elevados), creo en el reparto solidario de la riqueza, en la protección del medio ambiente, la defensa de los derechos humanos, de la igualdad entre todas las personas, estoy a favor de la libertad religiosa y el estado laico y estoy absolutamente en contra de la pena de muerte. Y en este contexto ideológico estoy en contra de la despenalización del aborto.

Mis razones: coherencia y coherencia.

Si estoy en contra de la pena de muerte, en contra de que la sociedad mate a sangre fria a un ser humano por culpable que sea, ¿como voy a estar a favor de que se mate a sangre fria a un ser humano que, además, es inocente? Mientras la ciencia no se defina de manera inequívoca y contundente y me convenza de que un feto de 22, 14 ó 6 semanas no es un ser humano, no puedo estar a favor de despenalizar el aborto. Si un óvulo fecundado e implantado, lo que ya se considera un embarazo, en condiciones razonablemente normales de protección evoluciona hasta convertirse en un bebé ¿con qué criterio decidimos en que momento pasa de no ser humano a serlo? Y si esa frontera la ponemos en un punto, el que sea, ¿que derecho creemos tener para interrumpir el proceso que lleva de un lado a otro de esa frontera?. ¿No debería una sociedad evolucionada esforzarse en proteger a sus hijos desde el mismo momento de la concepción? Al fin y al cabo ¿no lo hacemos así? ¿No protegemos especialmente a la madre y al feto en todas las circunstancias en que necesitan esa protección? ¿No protegemos al neonato prematuro con todos los medios tecnológicos disponibles? ¿No protegemos incluso a los hijos nacidos, de sus propios padres cuando creemos que éstos no ejercen sus deberes adecuadamente? ¿Y qué deber mayor puede tener una madre que la de dar a luz a su hijo en las mejores condiciones a su alcance?


No, las mujeres nos engañamos si creemos que la despenalización del aborto es un logro para nosotras. Al final, los problemas (muchos o pocos) siguen siendo nuestros porque el embarazo problemático o no deseado sigue siendo nuestra carga. Y encima cargamos con el coste moral de matar a un inocente. No, las mujeres solo seremos verdaderas dueñas de nuestra sexualidad y de nuestro cuerpo cuando podamos decidir embarazo si o no en el 100% de nuestros encuentros sexuales. Ya se que suena a utopía, los métodos anticonceptivos pueden asegurar como mucho un 98% de efectividad, el problema es que actualmente para muchas mujeres el porcentaje es muy inferior. Y no por culpa de los métodos anticonceptivos sino por culpa de la ignorancia, la falta de información y formación y por un estado de opinión generalizado que hace el aborto moralmente equivalente al preservativo. Que buena parte de la culpa de esta equivalencia mental la tenga la Iglesia Católica no le quita responsabilidad a los políticos y legisladores para los que es más fácil despenalizar un lucrativo negocio que invertir en educación moral y afectiva además de en promoción sexual. No, la sociedad se engaña si asocia aborto a progresismo y peor, engaña a las mujeres de las generaciones futuras. Las mujeres debemos reivindicar nuestro derecho a no quedarnos embarazadas si no queremos, a que el legislador nos asegure ese derecho, que nuestros compañeros aprendan a no coaccionarnos, que no nos violen, que si nos violan no se nos culpabilice por ello y dispongamos de apoyo físico, psicológico y tecnológico para que el embarazo no se llegue a producir. Las mujeres debemos reivindicar que somos responsables, que nos tomamos en serio nuestra responsabilidad y exigimos que la sociedad se corresponsabilice con nosotras, no para deshacerse del problema sino para evitar que se produzca.
Y que en aquellos casos en los que inevitablemente haya que tomar la dolorosa decisión de interrumpir un embarazo, la medicina primero y la justicia después, nos den las garantías suficientes de que la decisión era inevitable y, por lo tanto, no punible. Las leyes y los jueces estan para garantizar que cuando se contraponen dos derechos fundamentales (dos vidas por ejemplo) la decisión final es proporcionada. Hoy por hoy, sean cuales sean las graves consecuencias que pueda sufrir una mujer embarazada, pocas veces estará en proporción con disponer de la vida de un inocente. En todo caso, para eso están los jueces.

He dicho al principio que siempre voto al Partido Socialista. Mi convicción democrática me dice que si la mayoría está de acuerdo con una ley así igual soy yo la que estoy equivocada. En 1996 voté de nuevo porque el Partido Popular no llevó en su programa derogar la Ley de despenalización del aborto. Hoy entiendo que mis convicciones morales se ponen a prueba. Un gobierno que en la misma legislatura se plantea regular que una menor NO pueda decidir sin la autorización de sus padres someterse a ciertas operaciones de cirugía plástica pero SI pueda abortar sin dicho consentimiento, adolece de valores morales cuando menos confusos. Como madre y por tanto educadora me sublevo. Si en las próximas elecciones el Partido Popular propone derogar, al menos, la ampliación que pueda aprobarse ahora, no me quedará más remedio que replantearme el voto. En todo caso tal despropósito no se aporbará en mi nombre.

4 comentarios:

Arda dijo...

Sabes lo primero que se me ocurre gritar despues de leer tu post?.
URRAAAAA!.
BRAVO POR ANA!.
Simplemente espléndido. Es lo mas coherente que he oido y leido sobre este tema. No es por hacerte "la pelota", tu sabes que no, pero demuestras una vez mas, que tienes una cabeza muy bien "amueblada" y un corazón enorme.
Absolutamente de acuerdo con TODO lo que dices. Si me permites, suscrivo tus palabras una a una, hasta la última coma.
Gracias Ana por este post.

jjgjjg dijo...

No te puedes imaginar lo orgulloso que me siento de que mi hija piense así. No dudes de la verdad de tus convicciones aunque llegue a haber demasiadas personas que opinen de manera contraria. Las mayorías también pueden equivocarse. El hecho de que resulte caro o difícil educarles y poner los medios para que no sea necesario transigir con el aborto no ensombrece el hecho primordial de que la vida debe ser el valor más precioso y defendible.

Maite dijo...

Ana, Hermana, qué grande eres!
Me comentaron pa y ma que habías hecho un escrito formidable argumentando tu no al aborto en general y a la ampliación de la Ley en particular. Estoy de acuerdo contigo. La vida es el mejor bien que poseemos, es un regalo. Y lo es desde el principio. Nuestros políticos muestran una gran incoherencia al respecto: Primero me lo pareció cuando se depenaliza el aborto en el caso de que el niño (o niña, como está tan de moda ahora nombrar los dos sexos) trae alguna "tara" física o psíquica. Me parece absolutamente incoherente, porque se supone que somos un país democrático, libre y que lucha por la igualdad de derechos y oportunidades y por la protección de los menos favorecidos. Pues hala! Uno menos que "igualar" y que proteger: NOS LO CARGAMOS!! Así de duro!. Otra gran incoherencia en la actual reforma es que una menor de 16 años pueda decidir sobre su aborto sin la autorización de sus tutores "adultos" legales. ESTUPENDO: discutiré semanas con mi hija y tendré hasta "bronca" porque no le autorizaré el piercing ni el tatuaje, pero a lo mejor ni me entero que abortó o me entero porque me llaman del hospital porque ha tenido una pequeña complicación por una hemorragia. BIEN OTRA VEZ. En el fondo, mi sensación, triste y de decepción, este gobierno socialista ha perdido totalmente el norte a este respecto queriendo hacer votos de la feministas y no de no sé quien más y ha bajado la importancia de la vida, el embarazo, y el aborto a niveles muy por debajo de la educación, de los valores y hasta por debajo, en importancia, de hacerse o no un piercing. QUÉ LÁSTIMA! QUÉ DECEPCIÓN MÁS GRANDE!
Estoy contigo, hermana, en todo: mi voto ahora mismo tampoco está con ellos ... y también soy votante socialista desde los 18 años.
Un besazo, te quiero.

Ramón: Alguien muy humano dijo...

Por fin puedo poner mi comentario!!! Ya te lo decía en el blog de Efrén: me inclino ante ti y te hago una reverencia.